Adrián es de Vigo y su mujer, Gosia, de Polonia, pero desde hace cinco meses viven cerca de Cape Town, adonde se han ido para darles una nueva educación a sus hijos. «No tienen presión, ni notas, ni exámenes, es un lujo», dicen
Las coincidencias en los testimonios de las empresarias gallegas que participan en la WPO son llamativas: «Cada paso conlleva una enorme responsabilidad que a menudo se vive en soledad»