El objetivo de la campaña es evitar que las inscripciones pasen a ser competencia de los registradores mercantiles, con el coste que ello supondría para el ciudadano.
Plataformas y sindicatos tratan de frenar un proyecto cuya aplicación se ha fijado para el 15 de julio. Muchas oficinas ya no dan cita para bodas más allá de ese día