En el grueso de los países occidentales hay actualmente 30 personas de 65 años o más por cada 100 habitantes. En el 2040, la proporción será simétrica: 50-50. La crisis demográfica ha situado el debate sobre el futuro del sistema de prestaciones en el centro de la agenda pública. Y las alternativas dibujan escenarios bien diferentes: desde retrasar la edad de jubilación a apostar por un modelo de capitalización individual o por planes de empresa. La pasividad reformista, eso está claro, ya no es una opción.
Luis Caramés Viéitez