El anuncio de la muerte por parte de su hermano y actual presidente, Raúl Castro, supone el adiós a un líder al que Cuba debe su último medio siglo de historia.
Pánico en México, alivio en el chavismo radical e incertidumbre en el de los países de la región, son los principales efectos del resultado de las elecciones del pasado día ocho en Estados Unidos, en las que la pesadilla se hizo realidad