Niña precoz en la música, la descubrimos gracias a «Irlanda» y, tras ganar el Premio Planeta con solo 25 años por «Melocotones helados», se convirtió en la «enfant terrible» de las letras españolas allá por 1999. Acaba de alzarse con el Premio Azorín de novela con «Llamadme Alejandra».
«La esencia de la novela moderna está en el poder transformador del humor», elogia en la Universidad de Alcalá este lector tardío del «Quijote» rendido a su encanto