La aparición en una fosa de Portomarín del cadáver de José Antonio Rivas, asesinado en el 36, devolvió la paz a su hijo Ramiro que vino de Argentina para la exhumación
La aparición en una fosa de Portomarín del cadáver de José Antonio Rivas, asesinado en el 36, devolvió la paz a su hijo Ramiro que vino de Argentina para la exhumación