José Loureiro cambió la informática por los fogones y la jugada no le salió mal; en Perlío comanda una exitosa escuela que oferta cursos para hasta quien no sabe ni pelar una cebolla
Visualmente potente, solo titubea en el guion al haber optado por cuatro subtramas que, como las manzanas del cesto, unas están más maduras y otras menos