El buque Marinera fue abordado este miércoles por la Guardia Costera de EE.UU. tras rastrearlo durante casi tres semanas desde que huyó antes de llegar a Venezuela. Presuntamente, sería parte de la «flota fantasma» que emplea Moscú para sortear las sanciones al sector energético, a la que también pertenecería un segundo petrolero capturado en el Caribe