Una docente de la Costa da Morte solicitó una incapacidad permanente absoluta tras sufrir dos percances, uno de tráfico y otro de trabajo, y le reconocen únicamente una total
La Seguridad Social se opuso porque decía que la empleada aún podía trabajar en otro oficio pero la Justicia gallega le responde que no se le puede exigir un esfuerzo de adaptación