Robert Finn es el cargo más alto de la Iglesia Católica en ser imputado por un caso de pederastia en la historia del país, según la prensa estadounidense.
Señaló que era «lógico que las personas se puedan sentir escandalizadas» por los abusos sexuales por parte de clérigos a menores y que la Iglesia trabajará desde dentro contra este escándalo.