El proceso de construcción del proyecto común corre peligro de desvirtuarse si se acentúan las señales de divergencia entre las economías del Viejo Continente. La existencia de tres bloques de países, con comportamientos muy distintos en cuanto a tasas de crecimiento, productividad e inversiones, son una evidencia clara de la necesidad de explorar nuevas actuaciones
Fernando González Laxe