El fiscal de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García Ortiz, recuerda que atentar contra un bien histórico está penado con entre seis meses y tres años de cárcel. Pero cuando el daño se produce en un espacio «especialmente relevante, la pena puede ser mucho mayor».
Inmuebles protegidos y Bienes de Interés Cultural (BIC) no escapan a las pintadas. El problema es que la mayor parte de esos atentados contra el patrimonio quedan impunes. La Conselleria de Cultura alega que las multas que ha impuesto por esta causa son escasas, al ser complicado localizar a los autores, que hay que coger «in fraganti»
Quienes dibujan en la calle suelen respetar espacios decorados. Por eso, comerciantes y particulares han empezado a apostar por los grafitis como fórmula contra las pintadas. El problema es que hay quien no respeta nada.
La asociación Atega XXI expone las imágenes del concurso que ha convocado para poner en valor la importancia del patrimonio histórico, cultural y medioambiental de la ciudad