Las regiones atlánticas, como Galicia, centran su actuación en aumentar la competitividad superando las barreras de innovación o con la diversificación de su estructura sectorial
La llegada de capital extranjero se enmarca en la iniciativa de la región por convertirse en un hub de industrias emergentes de alto valor añadido, destacando tecnologías como la producción de hidrógeno verde y la energía eólica marina