Pese a ser sociedades de inversión colectiva, suelen estar bajo el control de una sola persona o familia, y su gran ventaja fiscal es que difieren la tributación
En el 2013 viajaron 547 millones, y de ellos, 478 acabaron en Luxemburgo, un paraíso fiscal. Galicia no se ha distinguido por impulsar proyectos industriales sino por la simple búsqueda de la rentabilidad al dinero