Los fallecidos, tres civiles (entre ellos un agricultor y su hijo), fueron el blanco de varios proyectiles de artillería disparados por el Ejército hebreo.
Los contactos entre las fuerzas de seguridad de ambos países «permiten reaccionar contra estos desafíos» y «ofrecen la oportunidad de intercambiar opiniones sobre un gran abanico de temas», agregó.