El guión, pensado en un principio para Tom Cruise, tuvo que reescribirse para imprimir más agresividad al papel de la actriz, que interpreta a una super espía.
El evento del año en EE.UU. ha sido tratado como si fuera un secreto de Estado, pues ni siquiera se ha filtrado el nombre del modisto que vestirá a la hija del ex presidente.