Se trata de un dispositivo muy sencillo, de fácil fabricación, y común tanto entre los terroristas islámicos como entre los extremistas violentos y solitarios del interior de EE.UU.
Con su humor habitual, Julio Iglesias ha recogido en Pekín el Guinness por ser el latino que más discos ha vendido. Allí se ha mostrado como un amante de esa cultura: «los chinos son nostálgicos, les van los temas de amor»