La policía húngara impide desde este martes que centenares de personas llegadas de zonas de conflicto de Oriente Medio embarquen en un tren rumbo a Austria y Alemania
Bruselas prefirió fiarse de su buena suerte y en el poder balsámico de la burocracia, que al final no arregla los problemas pero al menos hace que se pierdan en el papeleo