Estamos en una España de planta baja con sótano y terraza: arriba, la política no puede ir peor; a ras de suelo, el orden comienza a reestablecerse; y en lo más bajo, continúa creciendo la desigualdad
La sentencia del caso Malaya, dictada siete años después de que comenzara la investigación y saldada con penas mínimas, pone de manifiesto que la justicia es lenta e ineficaz a la hora de juzgar los grandes casos de corrupción