Casi dos semanas después, la pregunta más relevante es en qué medida contaminaron el barro y las aguas alcaloides el aire de las dos aldeas más afectadas y su entorno.
Un informe de la OMS señala que aún hay enfermedades, como es el caso de la afección de Chagas (muy presente en Latinoamérica) o la elefantiasis, que prevalecen en algunos países, sobre todo en los más pobres.