Dos años después de aparecer el cadáver en el polígono de O Porriño, faltan los informes más relevantes; la Fiscalía valora que hay pocas pruebas contra el único investigado
La lucense, que sobrevive gracias a una ayuda por su discapacidad, lamenta la tardanza de los juzgados y agradece el apoyo vecinal: «Llevo ocho meses sin poder entrar en mi hogar; llevo cinco gripes este invierno ya por el frío que paso aquí»
«El insulto nos va en el salario», dice un embargador. Tras las fiestas, los agentes judiciales prevén seguir con desalojos de inquilinos que no pagan el alquiler en varios pisos del barrio de Balaídos y de la avenida de Ramón Nieto