Los niveles permitidos de estas sustancias en la bollería, las chucherías o los refrescos que se suministren en las escuelas infantiles tendrá que fijarlos ahora el Gobierno mediante un desarrollo reglamentario de la ley.
Los cuadros incluyen a un señor canoso que muestra sus dientes mellados mientras camina sonriente con el agua hasta las rodillas, un niño que se zambulle o una mujer que ayuda a lavar el pelo de su madre entre risas en medio de las inundaciones.