Un estudio del hospital Carlos Haya de Málaga estima que la «oleiletanolamida» podría actuar a través de sensores periféricos para activar los mecanismos cerebrales que regulan el apetito y la saciedad.
La primera dama, que ha lanzado una campaña contra la obesidad infantil, confesó que lo que le «abrió los ojos» fue un chequeo rutinario que el pediatra hizo a sus hijas.