Un buen día del próximo septiembre todos los españoles, mientras desayunamos el café con churros, descubriremos con alborozo que somos más ricos de lo que pensábamos, tenemos menos paro y hasta la deuda y el déficit han menguado. Y esto no es una profecía sobre la recuperación que anuncia Rajoy. Será, como en el monólogo de Segismundo, «una ilusión, una sombra, una ficción»: el efecto del nuevo método contable para medir el PIB.
Juan Arjona