El madurismo acaba de dar un paso más hacia una dictadura sin fecha de caducidad. En una supuesta ofensiva contra la corrupción ha activado la caza y captura de sus rivales políticos internos. Su principal objetivo parece ser Rafael Ramírez, actual embajador de Venezuela e la ONU, amo y señor de la petrolera estatal en vida de Chávez.
El presidente de Venezuela promete venir pronto a España para participar en el programa y define a Enrique Peinado como «su contacto secreto con Rajoy»