Durante el funeral, Barack Obama y Raúl Castro han protagonizado un saludo histórico. El presidente estadounidense y su homólogo cubano se han estrechado las manos cuando el primero se dirigía hacia el estrado del estadio
«Bloody Miami» disecciona el asalto al poder de la inmigración latina en EE. UU. y muestra la visión desesperanzada y pesimista del autor sobre el futuro de la prensa escrita