El rumano que asaltó a una mujer el 8 de septiembre había atacado a otra en O Carme. La Policía reconstruyó su primer recorrido pero no tenía una imagen para identificarlo.
Los implicados, que ofrecían a los clientes la posibilidad de consumir bajo techo, utilizaban tres cámaras de seguridad para vigilar y controlar los accesos desde la cocina