No es el único que hay en Galicia ni el más grande, a pesar de tener once hectáreas. Cada vez que se excava en una de estas fortificaciones aparecen más preguntas: ¿por qué se construyó? ¿cuándo? ¿por qué esa extensión? ¿para qué se utilizaba?
Los técnicos de la Unesco que valoren en junio el muro romano seguirán encontrando algunos defectos que ya pudieron constatar en su visita de hace una década, y las mejoras en su conservación