El líder del PP defiende que «el monopolio de la fuerza corresponde al Estado», y señala que se trata de que no haya cuerpos policiales que puedan recibir «órdenes ilegales»
¿Dónde quedó el espíritu del Peugeot 407 con el que se pateó recónditas sedes socialistas para vencer a Susana Díaz? Quizás prefiere disfrutar con el mando a distancia de los patinazos de sus rivales