Muchos bares y cafeterías han tomado la decisión de no abrir, mientras que otros aprovechan la mañana para deshacerse de productos perecederos. El comercio está prácticamente cerrado
La coruñesa Ester Palacio, que trabaja en la administración, lleva días trabajando desde casa. Lo que más le sorprende son los lineales vacíos en los supermercados: «Por las tardes no hay carne, ni fruta, ni leche, ni nada»