Más de 140.000 personas siguen las peripecias de esta publicista con dos niñas transformada en cabeza visible de un movimiento que lucha por visibilizar a las «malasmadres», aquellas que luchan contra los estereotipos y se plantean la pelea de la conciliación como algo más que un lamento. Su batalla ha traspasado lo digital y sus reivindicaciones se han transformado en marca
L. Míguez