El alto del Perdón exige pulmones, buenos frenos y pocas prisas. La que une Pamplona con Estella es una etapa a pedales marcada por constantes repechos que desgastan al ciclista
En «Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas» convierte lo corriente en inverosímil. Y con mucha sorna. Es mejor que no te engañen sus palabras... ¿o sí?