Cinco años de presencia y animación pastoral en una diócesis dan para poco. Se está en los comienzos de la puesta en marcha de un programa, con dificultades, logros y esperanzas, pero es posible detenerse un momento para revisar el camino recorrido.
He aquí unos trazos de lo realizado hasta ahora, sabiendo que en definitiva es el Espíritu del Señor quien anima, acompaña y sostiene lo que llevamos a cabo en su nombre. Nosotros sólo somos instrumentos y «trabajadores de la viña»