Casi al mismo tiempo que la propaganda del régimen clamaba a las puertas de la antigua legación diplomática, efectivos antidisturbios y milicianos islámicos «basij» se enfrentaban a seguidores de la oposición reformista.
Ahmadineyad aseguró hoy que su país recibe con «beneplácito el intercambio de combustible» con otras naciones y la colaboración para la construcción de centrales nucleares».
Los denunciantes dicen que el líder opositor cometió un «crimen contra la nación» por haber denunciado un fraude masivo en las elecciones presidenciales.