Teherán ha detenido en los últimos meses a varios iraníes a los que acusa de espiar para EE.UU. e Israel, países que considera mantienen una guerra blanda con el régimen islámico.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ahondó ayer la crisis política y el enfrentamiento que mantiene con el Parlamento al destituir a tres ministros, entre ellos al de la estratégica cartera de Petróleo, Masud Mirkazemí.