El 1-3 de la ida es una peligrosa invitación a la autocomplacencia ante un PSG que no tiene que nada que perder y que recupera a Ibrahimovic y Verratti, pero no a Thiago Silva y Motta.
El Valencia, tras el gol en el minuto 1 de Luis Suárez, le dio un baño en la primera parte, pero Bravo paró un penalti a Parejo, entre otras ocasiones, y el equipo azulgrana acabó mejorando y sentenciando en el 93 gracias a Messi