Los padres del Cruceiro quieren cambiar el estridente sonido del timbre por ritmos que eduquen a los niños y, ya de paso, les hagan más agradable la llegada a las aulas
¿EXCESO DE VERDADES? Ensalzamos la sinceridad como valor indiscutible a tener en cuenta, pero los expertos advierten que esta supuesta virtud puede denotar un exceso de ego y un egoísmo somero. Morderse la lengua puede ser el gesto más honesto, al menos con uno mismo.