Narsaq, pequeño pueblo costero de la gran isla nórdica, formalizó lazos de amistad con la ciudad gallega en abril de 1984. Sus caladeros de bacalao y camarón despertaban el interés de la flota pesquera
La aceptación social del oso y su coexistencia con las actividades humanas constituyen «la gran batalla» para asegurar la conservación de este mamífero