Tras el incendio del Hindeburg, y a pesar de que el Graf Zeppelin podía ser reconvertido para usar helio (no inflamable) en vez de hidrógeno, la era de los dirigibles llegó a su fin.
Sin garantías de cobro, el sindicato de jugadores convocó una huelga que se levantó el jueves. La falta de control gubernamental y la inacción de la justicia sitúan al fútbol casi al margen de la ley.