El artista británico ofreció más de dos horas y media de concierto ininterrumpido, en un espectáculo a piano que conquistó a los miles de personas que abarrotaron la plaza de toros de Pontevedra
El artista británico ofreció más de dos horas y media de concierto ininterrumpido, en un espectáculo a piano que conquistó a los miles de personas que abarrotaron la plaza de toros de Pontevedra