Un cura enfadado, una policía lanzada a una fuente y una celebración alegal: los ingredientes perfectos para que la amenaza de que la Festa da Auga acabara prohibida estuviera a punto de hacerse realidad
Entró a trabajar en el astillero Vulcano en 1944 cuando tenía 14 años. En su última entrevista en La Voz se preguntaba: «¿Cómo se puede trabajar por 700 euros y mantenerse callado?»