Patrimonio desautorizó en septiembre de 1990 el derribo del histórico edificio que acabaría siendo el museo Marco. El arquitecto catalán tenía el encargo del alcalde Soto de realizar «algo» en ese espacio
La mosense, que no pudo acceder con su silla de ruedas al concierto de su ídolo en Castrelos, fue invitada a una actuación del artista asturiano a 250 kilómetros de su casa