Loa ha llevado a cárceles de sus provincias de residencia en el que ha sido su primer paso en el proceso de diálogo abierto con la Iglesia Católica cubana.
Tras escucharle en París, Berlioz le predijo un gran futuro y destacó del violinista su «profunda expresión, un gran sentido de la melodía, elegancia natural de estilo y gran calidez y originalidad».