El técnico del Real Madrid vio a su equipo «superficial» y «de desastre» en el segundo tiempo de Vallecas, donde sufrió para mantener la victoria sobre el Rayo
Con un discurso cuidado, humilde y ambicioso a un tiempo, hilado en respuestas en cinco idiomas, el entrenador catalán se ganó a la afición bávara ya en su presentación. Trabajador obsesivo, sus próximos aseguran que no hay nada impostado en su imagen respetuosa y sensata