Doña Cristina se ha desvinculado de la gestión de Aizoon y ha reconocido que sabía que el rey había pedido a Urdangarin en 2006 que dejara los negocios relacionados con Nóos. La infanta ha respondido a las preguntas del juez Castro, del fiscal Anticorrupción y a las de la abogacía del Estado, pero no a las acusaciones