Algunos operarios lanzaron huevos, latas de refresco, botellas de vidrio, piedras, bengalas e incluso vallas de metal contra el edificio, sin que se registraran heridos.
Se trata de la tercera manifestación en la última semana en protesta por la intención de la compañía de despedir a 1.680 trabajadores de sus fábricas de Barcelona.
El objetivo es ayudar a superar la crisis económica, generar empleo y mantener las políticas sociales, todo ello con la meta de conseguir cuanto antes la recuperación económica.
En ocho años ha cambiado el rostro de los principales dirigentes territoriales del partido, que hoy tienen menos capacidad de desestabilizar a Ferraz que la que tuvo la vieja guardia.