El PP sacó adelante las cuentas en solitario abriéndose a contar en el futuro con la oposición, que le reprochó la falta de diálogo tras el rechazo a las alegaciones
Rey Varela presume de aprobación de presupuestos y defiende «unha cidade atractiva e feliz»; mientras la izquierda le acusa de «revisionismo, rodillo e fume»