Si la Fiscalía estudia la información solicitada y lo considera oportuno, abriría una investigación que terminaría en manos de un juez, que sería el instructor de la causa.
Entre las frases más coreadas por los participantes estaban «no hay pan para tanto chorizo», «banqueros, usureros, dónde está nuestro dinero» o «aquí está la cueva de Alí Babá».