El criminólogo asegura que se trata de un caso especial en el que el supuesto asesino crea un escenario muy novedoso: «Finge ser un padre abatido que pide a su todavía mujer que se una a él en la búsqueda desesperada de sus hijos». Y lo hace para alimentar las pulsiones de una personalidad malvada
Beatriz Abelairas