Con un presupuesto global de 7,43 millones de euros, 1,13 millones menos que lo invertido por las comisiones el año pasado, las fallas han sufrido los efectos de la crisis.
Textos antiguos del primer siglo del Islam ubicaban el palacio en un lugar conocido como al-Sinnabra, dato que hasta ahora no había ayudado a los arqueólogos a dar con su emplazamiento.
«La construcción en Jerusalén y en cualquier otra parte, continuará cómo ha sido la costumbre durante los últimos 42 años», recordó el primer ministro israelí.